Rústicos lo hizo

La marca gestada por Sergio Amuchategui realizó en Palermo un remate consagratorio que marcará un antes y un después. Destacados valores máximos y promedios al margen, participaron apellidos que forman parte de la historia grande de la ganadería. Un aval que consiguen muy pocos

 

Tres Arroyos tiene que estar orgulloso, Rústicos lo hizo.

Lo que pase de acá en adelante no cambiará la historia escrita hasta ahora. Este grupo de criadores y cabañeros, que se originó en campos mucho más agrícolas que ganaderos, ya se ganó un lugar de privilegio en las páginas del libro de la ganadería argentina.

Impensado hasta hace algunos años, sin dudas. Merecido, también.

No se llega por casualidad o de manera fortuita a lograr el reconocimiento general del que hoy goza la organización liderada por Sergio Amuchategui. No se consigue con marketing o pautas publicitarias. El cotillón y la difusión es claramente un buen llamador, pero no hará que alguien pague más por la hacienda de lo que la hacienda vale. O que un productor de Mendoza elija genética de un criador tresarroyense. O que destacados cabañeros sientan ganas de formar parte del grupo. O que Horacio Gutiérrez, un ícono de la ganadería, a sus 89 años se instale en el predio de Palermo y sea testigo presencial de un extenso remate.

“Acá hay muchísimas horas de laburo de todos los que formamos Rústicos y del equipo de Mondino. Muchos kilómetros recorridos, horas y horas de filmación, edición, llamados, y por sobre todo, mucho corazón puesto”, decía Amuchategui con los ojos vidriosos cuando tras más de cinco horas de ventas, Roberto Mondino bajaba el martillo por última vez. Era el final del día R.

La Catedral

Fue el martes el día consagratorio, el que marcará un antes y un después. Fue el día en que Rústicos hizo su remate en el restaurant central del predio de Palermo de la Sociedad Rural Argentina y acaparó toda la atención del país ganadero.

Desde que se propuso realizar la octava edición del “Máxima Selección Genética”, el remate insignia de la marca, Amuchategui aclaró que si bien era algo simbólico concretar las ventas desde la catedral ganadera, era poner a Rústicos en un lugar que se había ganado.

La familia Gutiérrez presente en el remate. Un orgullo para el equipo de Rústicos

Los hechos le dieron la razón. “Localidades agotadas” habría que haber puesto en el ingreso del restaurant central del predio. Fueron 150 personas las que vieron en vivo el remate. Allegados, representantes, amigos, compradores y también varios de los apellidos más emblemáticos de la ganadería. Esas presencias, entre las que hay que destacar a los miembros de la familia Gutiérrez de la prestigiosa cabaña Tres Marías, de Alfredo Gusmán, presidente de la Asociación Argentina de Angus (quien por primera vez participó como vendedor) y de las autoridades de la entidad fue el aval de que Rústicos había llegado por mérito propio a un lugar de privilegio.

Orgullo de ser parte

“Fue un remate soñado, por cómo vendimos, porque se dio en Palermo y porque nos acompañó gente muy importante para la raza. Si antes de esto Rústicos me daba orgullo, ahora ya no puedo definir qué siento, no puedo creer a dónde hemos llegado”, dijo Gustavo Reverón, de la cabaña Don Abraham.

“Esto es una alegría muy grande para todos nosotros. Fue un gran remate, y tuvo el plus de haber sido en Palermo, que tanto significa para los cabañeros y para los criadores. Es la mejor pista del mundo, y fue un verdadero placer haber estado acá”, resumió Mariano Castro, titular de la cabaña La Reserva y dos veces ganador de un Gran Campeonato en ese predio.

“Esto ha sido un salto de calidad impresionante. Eso te lo da Palermo”, aseguró Juan Pedro Massigoge, otro integrante de Rústicos que conoce muy bien la pista de la catedral ganadera. “Yo creo que Rústicos hizo méritos para venir a vender acá”, agregó.

Lilian Buus, Juan Pedro Massigoge y Gustavo Reverón, tres integrantes de Rústicos desde el inicio

“De ninguna manera me imagine que podíamos llegar a Palermo. Pero Sergio ha potenciado a este grupo y nos demostró que se puede ir por más, mejorar, y acá están los resultados”, aportó el criador Alfredo Podlesker, que si bien en esta oportunidad no ofreció hacienda a la venta, participó del remate como comprador.

“Yo quiero rescatar al grupo que integra Rústicos, en el que no hay mezquindades. Y lo que vamos logrando, como haber venido a Palermo, tiene un valor que no se puede medir en dinero, sino en satisfacciones y buenos momentos”, aseguró.

Misión cumplida

Con 1202 preofertas, con 274 registrados en la página web, con lotes preofertados por 10 cabañeros, con 14 categorías ofrecidas por 17 cabañas y criadores de las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Santa Fe que ofrecían 1.391 piezas… El antes marcaba que era un remate distinto. El después indicó que lo fue.

El arranque fue muy fuerte con una vaca con cría de Arandú que alcanzó los 3.000.000 de pesos. De allí en más una oferta, con volumen y muchas manos, que salió con una agilidad no muchas veces vista en un remate televisado y un promedio destacado. Los 53 toros de pedigree promediaron $759.622 y los 47 controlados $346.702 y se pagaron hasta $155.000 pesos por futuras madres.

Poco más de cinco horas para ubicar todas las patas, buscadas por 81 compradores de siete provincias (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, La Pampa, San Luis, Entre Ríos) y de México.

Juan García, director técnico de Rústicos, Roberto Mondino y Sergio Amuchategui, los tres pilares de un equipo que se instaló en lo más alto de la ganadería

Con la voz cascada después de una intensa labor, Roberto Mondino eligió resumir lo  vivido con el cierre del remate. “A todos los que nos gusta la ganadería nos gusta ver un remate como este y un final tan lindo, con los aplausos. Y en Palermo nada menos”, dijo el cordobés. “El producto ‘Rústicos’ es muy bueno porque funcionan todas las partes que lo componen. Se cría genética de calidad, se trabaja en la organización y en la difusión y se buscan los compradores. Y hoy eso quedó demostrado”, agregó.

También Julián Bicondoa se refirió a lo que fue el cierre de la subasta. “Terminar así, con los dos últimos lotes con todos aplaudiendo fue muy emocionante. Muchos vinieron a decirme que hace rato no veían un remate así y un final como el que se dio”, comentó emocionado el consignatario que forma parte de los equipos de trabajo de Alfedo S. Mondino y de Rústicos.

El mismo camino recorrió Agustín Oxacelay, también integrante de los dos grupos de trabajo. “Terminar un remate así nada menos que en Palermo es muy emotivo. Es difícil explicar con palabras lo que uno siente”, dijo con la mirada brillosa.

El año de Rústicos comenzó allá por marzo con una jornada en Malele, el campo de cría que Arandú, uno de sus integrantes, tiene en la Bahía de Samborombon. La última actividad fue la proyección de un video en el que una voz en off acompañaba las imágenes de la evolución que el colectivo ganadero había tenido en sus siete años de recorrido. “Este 2021 está lleno de grandes desafíos. ¡A tomarlos!”, arengaba en el cierre.

“Nadie podía imaginarse que uno de los desafíos iba ser venir a Palermo. Ni yo. Y esto es una felicidad absoluta, un sueño cumplido. Porque además nos acompañaron criadores y cabañeros que son parte de la historia grande de la raza. Lo que vivimos fue demasiado lindo para ser real”, cerró Sergio, un eterno innovador que un día decidió fundar Rústicos para que sus ganaderos amigos puedan darle un valor agregado a sus rodeos.

Está claro que lo consiguió.

Rústicos lo hizo.