Girasol y maíz: el impacto de la aplicación variable de tecnología

Un trabajo realizado por el Departamento Económico de la Sociedad Rural de Tres Arroyos muestra cómo en dos campos de la zona se obtienen distintos resultados a partir de la diferenciación en el manejo de los sectores de los lotes

 

La aplicación de tecnología variable dentro de un lote es una herramienta cada día más utilizada por los productores e ingenieros. Las imágenes satelitales, los diagnósticos de estudios de suelos, la recopilación de las historias de los lotes en cuanto a rindes, malezas y plagas, hoy se pueden manejar los cultivos de forma variable, tanto en densidad de siembra como en dosis de fertilizantes y de los distintos insumos para aumentar la eficiencia.

A partir del trabajo realizado sobre dos lotes de campos de la zona el Departamento Económico de la Sociedad Rural de Tres Arroyos evaluó el impacto que tuvo en el margen bruto de los cultivos de girasol y de maíz el manejo variable de insumos y la diferenciación de ambientes. “Si nos quedamos con el promedio del lote es una lectura. Al dividirlo podemos ver el potencial de algunos ambientes, que responden ante la aplicación de insumos, y otros que ni aplicándole obtenemos resultados”, se indicó como conclusión general del informe llevado a cabo.

“Las nuevas herramientas tecnológicas con una correcta programación pueden aplicar densidades y dosis diferentes en los distintos sectores del lote optimizando el uso de los distintos recursos”, destacó el trabajo.

A campo

Para hacer un ejemplo práctico al respecto, se tomaron los datos de un campo en la localidad de Cascallares. “En un primer momento analizamos un lote de girasol, como una unidad. El rinde del mismo fue de 19 qq/ha, y el margen que arrojó fue de 120 u$s/ha. Luego de un rato de charla y de ver los mapas que nos brindó la cosechadora, decidimos analizar cada ambiente por separado”, se explicó.

Se dividió el lote en dos ambientes. “Uno de mayor potencial y el otro de menor. En el ambiente de mejor potencial se sembraron 55.000 semillas/ha, se fertilizó con 80 kg de PDA y 60 kg de urea. En el de menor potencial se sembró 50.000 semillas/ha, 60 kg de PDA y 30 kg de urea. El resto de los insumos se utilizaron de la misma forma en ambas partes del lote”, se detalló.

La diferencia entre el mejor y el peor ambiente en cuanto al costo de la inversión fue de sólo de 5%, pero el rinde tuvo una diferencia del 64% entre los dos ambientes. “Mientras el mejor ambiente rindió 23 qq/ha., el ambiente inferior, sólo 14 qq/ha”.

“Esta tecnología nos puede ayudar a utilizar mejor los insumos, seguir corrigiendo la densidad de siembra o replantearse si conviene sembrar girasol en la parte del lote de peor calidad”, se concluyó en ese caso.

Maíz

Se realizó el análisis también sobre un lote de maíz cerca de Tres Arroyos. El promedio del lote dio que perdía 83 u$s/ha. Como parte del trabajo, el potrero se dividió en tres ambientes. Uno con alto potencial, otro medio y el último, bajo.

“En el caso del lote con potencial se sembraron 32.000 semillas/ha, con 70 kg de PDA y se aplicaron 370 kg de urea. En el caso del lote de mediano potencial se sembraron 28.000 semilla/ha, con 60 kg de PDA y se fertilizó con 270 kg de urea. En el de bajo potencial se sembraron 22.000 semillas/ha con 50 kg PDA y fertilizado con 100 kg de urea”, se describió.

“En este caso la diferencia en el uso de tecnología fue más marcada que en el ejemplo anterior. La diferencia de la inversión en el caso del lote de mejor potencial con el de menor fue de casi un 30%. Es decir, se gastó 30% más, en ese ambiente. El rinde se quintuplicó en el mejor ambiente con respecto al peor”, se concluyó.