Se murieron de sed 155 vaquillonas en un campo de Puán

Una rotura en el molino que no fue advertida hizo que se vaciara el tanque y los animales no tuvieran agua durante varios días. Las altas temperaturas de la semana pasada en la zona agravaron la situación. Las pérdidas son de al menos 10 millones de pesos

 

Por un descuido del encargado de un campo 155 vaquillonas se murieron de sed. Ocurrió la semana pasada en un establecimiento de la familia Bertin en la localidad de 17 de Agosto, en el partido bonaerense de Puán. La pérdida económica por la mortandad asciende a los 10 millones de pesos.

“Tengo 51 años, trabajo desde que soy chico. Estudié y volví. He tenido situaciones de que se queden sin agua, pero no una catástrofe así”, señaló Santiago Bertin, ingeniero agrónomo y propietario, al diario La Nación.  La firma dueña cuenta con varios establecimientos más, todos con sus respectivos encargados.

Según contó Bertin, “la catástrofe” que encontró en uno de sus campos se debió a una “falla humana”. En diálogo con La Nación, señaló que el viernes de la semana pasada el encargado de esa hacienda le pidió tomarse lunes y martes de la última semana de franco. Su respuesta fue que sí, si todo estaba en orden en el establecimiento. El empleado iba y venía del pueblo para su trabajo.

De acuerdo a lo que relató el ingeniero, el empleado trabajó hasta el sábado y luego se retiró. Lo que ocurrió fue que, si bien el campo tiene un tanque de 30.000 litros para seis días, el molino, cuando el tanque se vació, no siguió sacando agua para cargarlo. Esto habría sucedido por una presunta falla o rotura desde antes que no fue advertida.

En el lote había 169 animales, sólo se salvaron 14. Cada vaquillona pesaba entre 200 y 300 kilos

“Se vació y el molino no siguió sacando”, dijo Bertin, que no estaba al tanto de la rotura. Apuntó que las altas temperaturas en la zona agravaron la situación. Agregó que, tras su descanso, el empleado “el miércoles pasado cuando volvió vio el desastre” de la hacienda muerta. En el lote había 169 animales, sólo se salvaron 14. Cada vaquillona pesaba entre 200 y 300 kilos.

Aseguró que había una relación de “confianza” con quien estaba a cargo de la hacienda, una “conducta intachable”. No obstante, ya no trabaja más con la empresa.

“Es emocional ver la hacienda así, es algo que te destroza. Es algo que no debería haber pasado”, agregó el productor.

Ola de calor

En estos días se produjo un “golpe de calor muy grande” en la región. En rigor, más allá de este caso puntual de la mortandad por la falta de agua, en la zona murieron animales por las altas temperaturas.

Bertin recorre los campos él mismo, además de los encargados que tiene en los distintos campos, pero no se pudo llegar hasta el que el empleado se había tomado franco y confiaba estaba todo en orden.

Según los veterinarios que fueron al lugar, algunas de las vaquillonas llevaban más de 96 horas muertas.

“El pueblo está destrozado también. Somos 400 habitantes. Es una empresa bien de pueblo y nos conocemos vida y obra”, contó.