Tranquilizante en gotas para la región

Otro golpecito de agua que se suma a las lluvias del sábado para aliviar el estrés hídrico de los cultivos de fina que todavía pueden mejorar su performance -los lotes más avanzados ya están jugados- y aportar humedad para retomar la siembra de la gruesa

 

El nuevo golpe de agua, que en gran parte de la zona estuvo entre los 5 y los 10 milímetros, registrado entre ayer y lo que va del día de hoy le da más valor a la lluvia del sábado, que si bien no fue de un gran volumen (rondó los 10 y los 30 milímetros en una amplia región) era más que necesaria para aliviar a los cultivos de fina y aportar humedad en los perfiles para retomar la siembra de la gruesa.

En la campaña fina hay dos escenarios bien marcados, por un lado están las cebadas sembradas más adelantadas que ya están entregadas y que en 10 días ya podrían empezar a cosecharse (hay lotes en Cascallares y hacia Coronel Dorrego en esa situación) y para las que la lluvia llegó tarde. Luego están los cultivos más atrasados, tanto de cebada como de trigo, que están llenando granos y cualquier milimetraje que reciban es un aporte importante.

Claro está, cuanto más volumen reciban mayor será el impacto, sobre todo en trigo. Estas lluvias lo que hacen es ayudar a terminar de llenar mejor el grano. Pero son cultivos que ya definieron la cantidad de granos y lo hicieron en condiciones de falta de agua con el impacto que eso tiene.

En tanto, hay zonas que están muy afectadas por el estrés hídrico y en las que ya está decretado que los rindes no van a ser buenos. A eso hay que sumarle, sobre todo en trigo, la afectación sanitaria, también derivada por el estrés hídrico. Muchos tratamientos no pudieron completarse porque en el momento que debían hacerse las aplicaciones los cultivos ya estaban complicados. Eso afecta al ciclo del cultivo y provoca mermas en los potenciales de rinde.

Hay que recordar que luego de las altas temperaturas registradas la última semana de octubre, combinadas con la falta de lluvias, generaron una gran afectación en los cultivos y ya había un impacto en el potencial de rendimiento. Algunas estimaciones de ingenieros consultados por La Voz del Pueblo indicaban que en el trigo había que hablar de una merma de hasta un 30% respecto al rendimiento proyectado un mes atrás. En el caso de la cebada el impacto es un poco menor.

“Fue un agua súper necesaria, hay muchos kilos ya perdidos, fue bastante complicado el estrés hídrico, pero bienvenida sea el agua”, celebró el ingeniero Darío Tumini de Nutrien.

“En ciertas zonas la situación de los cultivos de fina era muy complicada. La semana de calor de fines de octubre en algunos sectores no hizo daño, pero en otros le dio una gran paliza a los cultivos. A partir de estos chaparrones en ciertos casos se pudo dar una recuperación”, indicó Juan Ouwerkerk, presidente de la Cooperativa Rural Alfa. “Esperemos que no vengan sopletes de calor que perjudiquen los sembrados que todavía están en buen estado”, agregó.

Grueso beneficio

Si fue beneficioso para la fina, también la lluvia fue un gran alivio para la gruesa. En varias zonas hacía un par de semanas que se había frenado la siembra por lo seco que estaba el perfil. Estos golpes de agua sirven para continuar las siembras de girasol, maíz y soja y para que nazcan bien los lotes ya sembrados.

“Hay muchos lotes implantados que estaba muy justo de humedad, así que estos milímetros vienen bárbaro. También hay que tener en cuenta que por el tema malezas, muchos productores que realizaron alguna labranza mínima, que eso también genera que se vaya secando el suelo. Por eso era clave el agua”, completó el ingeniero.

Datos

Compartimos los registros de lluvia en la región del sábado y hasta las 10 horas de hoy aportados por el ingeniero Martín Lanceta del INTA San Cayetano dependiente de la Chacra Experimental Integrada Barrow.

* En Tres Arroyos el acumulado de los días fue de 27 milímetros
  • Foto de portada: @JorgeLF2011