“Sembrando Futuro” cierra otra muy buena cosecha

Con más de 45 huertas en las casas de alumnos de las escuelas participantes en el proyecto, el programa impulsado por la Cooperativa Alfa logró cumplir su objetivo en otro ciclo lectivo atravesado por la pandemia. Además, se repartió un kit de semillas para primavera-verano para que las plantaciones sigan activas durante las vacaciones

 

“Sembrando Futuro” ratificó en este 2021 que es un programa que ya está consolidado. Con más de 45 huertas activas en las casas de los alumnos de las escuelas participantes del proyecto, el programa impulsado por la Cooperativa Rural Alfa cierra otro año con una gran cosecha. “Es una satisfacción muy grande para nosotros ver que el objetivo se ha cumplido nuevamente, y que muchos chicos se han animado a hacer huertas en sus hogares”, indicó Juan Ouwerkerk, presidente de la entidad.

Por la emergencia sanitaria, no se había presentado otra vez fácil el año para la ingeniera Ana Jensen, la madre del proyecto, ni para las nueve instituciones que habían decidido participar de la 5ta edición del proyecto de la Cooperativa Alfa que impulsa la realización de huertas escolares por parte de los alumnos de sexto año del nivel inicial con el objetivo de que conozcan las bondades de las hortalizas y verduras y los beneficios que da trabajar la tierra. La meta, al fin y al cabo, es que luego repliquen las plantaciones en sus casas.

Tarea para el hogar

Debido a las restricciones en cuanto a la presencialidad con las que comenzó el año lectivo, al igual que en 2020 se decidió continuar con la misma modalidad de que los alumnos realicen las huertas en sus casas. “Tuvimos que volver a invertir la metodología. En lugar de que se haga la huerta en las escuelas y a partir de eso lograr que los alumnos tengan ganas de hacerlas en sus hogares, se motivó para que las comiencen en sus casas. El objetivo era superar las 40 huertas que se hicieron en 2020 y lo hemos cumplido”, contó Ouwekerk.

“La finalidad del proyecto es que los chicos aprendan a producir su propio alimento, que vean que con un pedacito de tierra y un poco de trabajo, se pueden obtener frutos”, dijo Ouwerkerk

A diferencia del año pasado, esta vez las huertas también se hicieron en las escuelas, pero fueron demostrativas. Las realizó y las mantuvo Ana Jensen, y hasta septiembre los chicos no pudieron trabajar en ellas por el protocolo sanitario. El cambio se dio los últimos tres meses, cuando al regresar los alumnos a la presencialidad completa, algunas tareas pudieron llevar a cabo. La novedad, fue la incorporación de la ingeniera Verónica Zurita, para complementarse con Ana.

El trabajo de las ingenieras incluyó la realización de videos tutoriales para incentivar a los chicos y contrarrestar la falta de tiempo. En cada envío se les fue enseñando a los chicos a preparar la tierra, plantar las semillas, y el resto de los procesos que encierra la huerta.

“Además, continuamos con la participación e interacción con la Escuela Agropecuaria, que volvió a generar plantines de tomate que fueron repartidos entre todos los chicos del proyecto, y también plantas de aromáticas que fueron repartidas”, comentó el titular de Alfa.

Becas

Asimismo, el vínculo con la EATA sigue vigente en lo que a las becas se refiere. Hoy hay tres alumnos becados, que accedieron al beneficio por su participación en el proyecto de la Alfa, y la idea es que se sume uno más en 2022. Mientras que la Escuela Agropecuaria se hace cargo de la matrícula, la cooperativa aporta los recursos para el traslado de los chicos, los elementos de estudio y la indumentaria.

A partir de septiembre, al regresar los alumnos a la presencialidad completa, algunas tareas en las huertas de las escuelas se pudieron realizar

Otra de las novedades fue que, a partir de que tantos chicos replicaron las huertas en sus casas, se decidió entregarles por primera vez un kit de semillas para primavera/verano y que puedan continuarlas durante los meses de vacaciones. “Ese es otro logro que nos llena de satisfacción porque se le puede dar aún más continuidad al programa”, expresó Ouwerkerk.

Otra de las características del “Sembrando Futuro” en modo pandemia fue la interacción a partir de fotos y videos de las huertas que los chicos hicieron en sus casas y compartieron con las redes sociales del proyecto. En tanto, durante el mes de noviembre se estuvieron exponiendo en el Museo Mulazzi las imágenes de las plantaciones realizadas por Esteban Batalla, fotógrafo y quien está a cargo de la difusión y organización del programa.

El objetivo era superar las 40 huertas que se hicieron en 2020 en las casas de los chicos y lo han cumplido

El proyecto tendrá hoy su capítulo de cierre con el sorteo de dos tablets entre los chicos que enviaron fotos y videos de las huertas que hicieron en sus casas. Por cuestiones de protocolo, no pudo realizarse el acto final en el que se reúnen todos los alumnos participantes, ni el viaje de estudio que estaba planteado como broche.

“La finalidad del proyecto es que los chicos aprendan a producir su propio alimento, que vean que con un pedacito de tierra y un poco de trabajo, se pueden obtener frutos”, dijo Ouwerkerk.

“Este es un programa, además, que a nosotros como cooperativa nos acerca un poco a la sociedad. Una de las finalidades del cooperativismo es cumplir una función social dentro de la comunidad más allá de lo que son las propias actividades comerciales. Y esta es una muy buena idea que nos permite hacerlo”, completó a modo de ponerle cierre a otra muy buena cosecha del “Sembrando Futuro”.