Los Mayines: cuando la unión hace la oveja

El grupo de productores trabaja desde hace más de una década en un proyecto para impulsar el consumo de carne ovina y agregarle valor a sus majadas. Cada vez falta menos para cumplir el gran objetivo: habilitar la planta de procesamiento en el SIP de San Cayetano para comercializar su producción. Además, a partir del apoyo del municipio sancayetanense, organiza exposiciones, capacitaciones y fomenta la vuelta de los lanares a los campos del sudeste

 

La idea surgió después de algunos años de reuniones mensuales y de comprobar que la interacción generaba que se potenciaran cada vez más como productores ovinos. Entonces, estos ovejeros de San Cayetano, Tres Arroyos y Necochea, entendieron que debían ir por más y darle un valor agregado a sus majadas y se pusieron el ambicioso el objetivo de tener su propio frigorífico para lograr instalar la carne ovina en la mesa de todos los días. Y cada vez falta menos para cumplirlo.

“Estamos terminando algunas obras en el predio del Sector Industrial Planificado de San Cayetano donde instalamos la planta, y estamos trabajando con algo de trozado para cumplir con algunos comercios locales. Hoy tenemos una habilitación local para funcionar, pero nos falta terminar los trámites para lograr las habilitaciones para salir del partido”, explicó Martín Berardi, uno de los 10 productores agropecuarios que conforman en la actualidad “Los Mayines S.A”.

“En este momento, estamos acopiando todo el cordero que se pueda y envasando al vacío para tener stock cuando tengamos la habilitación y así poder abastecer algún supermercado o concretar alguna venta importante en cuanto a volumen”, agregó. Y si bien no tienen una fecha estimada de cuándo podrán salir de las fronteras de San Cayetano, están en una etapa muy productiva para el grupo desde lo logístico y empresarial porque analizando cómo es la operatoria, de modo de tener todo bien aceitado cuando sea momento de empezar a jugar en las grandes ligas.

Los Mayines arrancó como un grupo de Cambio Rural del INTA y luego se transformó en una sociedad anónima integrada por productores de San Cayetano, Tres Arroyos y Necochea

“El aumento del precio de la carne vacuna es una oportunidad para que aumente el consumo de otras carnes. Nosotros estamos invirtiendo para tener nuestra propia planta de desposte y envasado y esperamos poder vender en la provincia en 2022”, aportó el ingeniero Gustavo Almassio, productor de San Cayetano, y que integra el grupo hace poco más de cuatro años.

“Todavía nos falta el tercer contenedor para vestuario y baños para poder tener la habilitación. Se nos pone cuesta arriba seguir invirtiendo, pero lo vamos a lograr”, aseguró.

Y destacó un aspecto fundamental: “Apuntamos a producir carne ovina de calidad con todo en regla. Subrayo esto  porque en el comercio de carne ovina reina la informalidad y así es difícil crecer e instalarla como una alternativa, más allá de algún cordero al asador”.

Evolución

Los Mayines empezó a escribir su historia hace una docena de años. El inicio fue como un grupo de Cambio Rural del INTA, dependiendo de la Chacra Experimental Integrada Barrow, y fueron unos 12 productores agropecuarios del sudeste bonaerense los que empezaron la aventura. Luego de atravesar distintas etapas de trabajo, el grupo decidió convertirse en una sociedad anónima para explorar los canales comerciales y lograr valorizar la carne de sus corderos. Y uno de los máximos desafíos es diversificar la manera de ofrecer la producción: vender cordero trozado y envasado al vacío es la meta.

“A principios de 2019 decidimos formar un sociedad anónima para ver si podíamos congelar corderos y comercializar durante el año. El otro objetivo era sostener a lo largo del tiempo la oferta del cordero. Porque hoy tiene una existencia estacional, y si uno lo que quiere es tener continuidad comercial tiene que garantizar oferta en todos los meses del año para que el consumo crezca”, contó Martín.

La venta de cordero trozado y envasado al vacío, que están empezando a procesar en los contenedores instalados en el Sector Industrial Planificado de San Cayetano

“Hoy somos 10 productores de distintas edades y distintas situaciones económicas que formamos parte de la SA que opera como una cooperativa, cada uno tiene el mismo número de acciones y la misma injerencia en las decisiones, y eso nos permite trabajar muy bien”, describió. “Hace 12 años que vendemos lana y carne juntos. Más que socios de una SA somos amigos”, aseguró el sancayetanense.

La productora tresarroyense Lucrecia Schenk es otra de las integrantes de Los Mayines y cuenta cómo fue el proceso que recorrió el grupo de productores para llegar a la etapa de procesado de su producción. “En el inicio éramos un grupo de personas dedicadas a la producción ovina, y en las reuniones siempre se hablaba de la sanidad, de la calidad de la lana, de la calidad de la carne, la terminación, las pasturas. Todas cuestiones propias de la producción”, recordó.

“Pero empezó a surgir la necesidad de encontrar la solución a la estacionalidad, porque salíamos todos juntos con los corderos en la misma época del año y saturamos el mercado. Había que inventar algo para tener corderos en distintos momentos”, agregó.

Así fue que algunos integrantes decidieron diferir los servicios, de acuerdo a la posibilidad de cada campo se distribuyeron entre primavera y otoño. De ese modo cubren un período más largo con existencias de corderos.

“Después surgió la idea de una cámara frigorífica y se empezó a trabajar sobre esa idea. El 6 de junio de 2019 firmamos el convenio con la municipalidad de San Cayetano por la compra del terreno y dos años después, el 14 de junio, descargamos nuestro primer contenedor”, dijo con satisfacción Lucrecia en su momento.

Salir de la queja

“Esto es algo muy anhelado, que lleva mucho tiempo. Pero lo más importante es la unión de los productores. La unión concreta, porque a veces uno reclama y no lo logra hacer. Acá decidimos salir de la queja, ‘no nos gusta lo que nos pagan el cordero, tendremos que buscarle la vuelta’ dijimos. Y eso implica otros desafíos, porque los productores sabemos lo que hay que hacer tranqueras adentro, pero tranqueras afuera es otra cosa”, explicó Almassio.

“Y encaramos este proyecto de comprar un lote en el Sector Industrial Planificado para poder acopiar, trozar y eventualmente vender envasada al vacío la carne de cordero, borrego y capón, y tuvimos mucho apoyo de la municipalidad de San Cayetano. Con la Ley Ovina pudimos sacar un crédito que nos alcanzó para una parte del costo de los contenedores, el resto lo pusimos nosotros”, completó Berardi en una rápida síntesis de lo que ha sido la concreción de la primera etapa del plan.

Los primeros días de junio llegó el contenedor acondicionado con frío y se ubicó en un sector del lote que ya estaba preparado -entoscado, con una capa de cemento encima, etc.-, obra que pudieron llevar a cabo con el apoyo de la municipalidad que les dio facilidades para pagarla. Más tarde arribó el segundo contenedor, que se equipó con la máquina para realizar el envasado al vacío, la sierra para el trozado, la balanza, y otros elementos necesarios.

“Lo que no tenemos en San Cayetano por ahora es faena, esperemos que en algún momento se logre eso también”, advirtió Berardi. Por el momento el grupo faena en un frigorífico de Necochea.

La idea es sumar al ovino a la paleta de carnes que se consumen en la Argentina. Y ahí es donde el trozado juega un rol clave. “Buscamos sumar una alternativa al cordero clásico que se come para las fiestas, el de 12 o 13 kilos. El cordero para trozar pesa entre 18 y 20 kilos, y también más adelante podemos pensar en capones más pesados”, contó Almassio.

“Esto está pensando para la gente que vive sola, o un matrimonio, o para el que un día de semana quiere comer algo de cordero sin necesidad de comprar uno entero. Y sobre todo que haya una consistencia en calidad y en cantidad en el tiempo, que no sea una oferta estacional”, planteó.

Entre los diez productores que integran Los Mayines S.A. suman alrededor de 6.500 ovejas y de distintas razas

En cada fragmento de la charla surgen más desafíos. Porque la necesidad de consolidar una oferta para el consumidor implica que Los Mayines tendrá que salir a comprar corderos para dar respuesta. Eso también está pensado como una oportunidad para otros pequeños productores que tendrán un canal para ubicar su producción, obtener un precio justo y blanquear la actividad.

“Hay mucha gente en la actividad ovina, empleados de campo, con majadas chicas, que no tienen a quién venderle o tienen que vender en el mercado informal. Esta será una linda oportunidad, por lo menos para lo que es dentro de San Cayetano y los partidos cercanos, para comprar esos corderos y procesarlos en nuestra planta”, explicó Martín.

“Todos tenemos algo en común y es que queremos darle valor agregado a la producción ovina y posicionarnos en la región (y por qué no el país y el mundo) como ‘carne ovina de calidad’”, comentó Almassio.

“Queremos que en la lista del supermercado así como figuran las milanesas, el pollo o el asado vacuno, figure algún corte de cordero trozado que fue producido y procesado en San Cayetano por Los Mayines S.A.”, completó.

La faena quedará, al menos en el mediano plazo, como una materia pendiente. Pero seguramente lograrán resolverlo más temprano que tarde. Así lo marca el recorrido que viene realizando este grupo de productores que entendió que eso de que “la unión hace la fuerza” es mucho más que un slogan.

 

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Un grupo con majadas para todos los gustos

Entre los diez productores que integran Los Mayines S.A. suman alrededor de 6.500 ovejas y de distintas razas, ya que algunos tienen una producción más orientada a la lana y otros a la carne. “El número que juntamos entre todos nos permite hacer ventas significativas tanto en lo que es carne como en lana. En lo que son los corderos estamos en pleno desarrollo del canal comercial, en lana, acopiamos y vendemos en conjunto”, indicó Martín Berardi.

“Cada productor tiene una orientación, una línea productiva y hay algunos que están más dedicados a la lana (raza Merino) y otros no tanto. Las razas más usadas son Corriedale, Texel y Merino. Yo voy un poco más por la carne, trabajo con Texel y algo de Corriedale. Y tratando de hacer alguna reposición con borregas cruza Merino”.

Berardi es un pequeño productor de la zona de Defferrari, partido de San Cayetano, que vive en su campo de 150 hectáreas y en el que tiene 650 madres. “Al igual que el resto de los integrantes soy un apasionado de las ovejas. Pero además, es una salida económica muy buena. En mi caso, si bien también tengo vacas y hago algo de agricultura, la oveja es la actividad principal”, aseguró.

“Es una salida económica muy rápida. Con un bovino tengo que esperar tres años para sacar un novillo o un ternero, mientras que con el ovino en seis meses estoy sacando un cordero”, analizó.

“Es una muy buena alternativa para el pequeño productor. Pero también exige vivir en el campo y estar muy atento. Es un trabajo de todos los días”, agregó Berardi.

 

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A fines de octubre se realizó en San Cayetano la segunda edición de la Expo Ovina, que incluyó un exitoso remate de carneros

El ovino hecho fiesta

Uno de los logros ya palpable que ha conseguido Los Mayines S.A. a partir del apoyo fundamental de la municipalidad de San Cayetano fue la instalación en el calendario de celebraciones provinciales la Expo Ovina. A fines de octubre se llevó a cabo la segunda edición, que fue realmente un éxito por la convocatoria y por la cantidad de actividades que se llevaron a cabo en una muy rica doble jornada.

La primera edición se realizó en 2019, y tras la pausa obligada por la pandemia en 2020, este año se le pudo dar continuidad a la iniciativa que tiene como objetivo darle visibilidad a la producción ovejera.

“Está pensada como una exposición ovina, pero la idea es nuclear a todos los sectores del campo, porque nosotros somos productores ovinos, agrícolas y bovinos. Y también atraer al público y mostrar todo lo que aporta la oveja”, explicó Martín Berardi.

La expo ofreció un variado menú que incluyó demostraciones de esquila Prolana y de perros ovejeros; charlas de cocina y sobre la Ley Ovina, disertaciones sobre ecografía, nutrición y quesos, lechería e hilados; y un remate de carneros. La propuesta se completó con espectáculos al aire libre y con el servicio de cantina, donde la carne ovina fue la protagonista.