El girasol y las consecuencias del difícil arranque de año

Diagnóstico del posible impacto sobre el rendimiento de la condición de déficit  agua en el suelo y las altas temperaturas, imperantes en la región pampeana, durante la primera quincena de enero. El informe de ASAGIR

 

El estado de los cultivos de girasol varía de acuerdo con la zona considerada (i.e. Oeste, Oeste Arenoso, Sudoeste, Sudeste y Mar y Sierras). Estas diferencias están asociadas a la cantidad y distribución de las precipitaciones, la capacidad de almacenamiento de agua de los suelos, la presencia de agua en la napa y la profundidad de la tosca. La situación hídrica, en términos generales, ha sido favorable durante los primeros meses de desarrollo del cultivo (i.e. octubre, noviembre y diciembre) en las zonas del Oeste, Oeste Arenoso, Sudoeste y Sudeste.  En contraposición, en la zona de Mar y Sierras las precipitaciones durante estos meses fueron un 75% inferior a la media histórica.

Si bien existen diferencias entre zonas, podemos considerar que la mayor parte de los cultivos de girasol sembrados en fechas de siembras tempranas están en floración o en la fase de llenado de grano.

En la zona Oeste en los cultivos sembrados en ambientes con acceso a napa, la provisión de agua de estos cultivos es óptima y se estima que seguirán con acceso al agua de la napa por lo menos durante todo el mes de enero. En contraposición, los cultivos sembrados en ambientes sin acceso a napa (por ejemplo, en médanos o suelos thapto) empezaron a manifestar síntomas de estrés hídrico (por ejemplo, pérdida de turgencia de las hojas en las horas del mediodía).

En la zona Oeste Arenoso los cultivos también llegaron a floración con muy buena reserva hídrica. Sin embargo, hace aprox. 20 días que no se registran precipitaciones.

En la zona Sudeste los lotes de girasol en las lomas agrícolas (Cuenca del Salado) han tenido un buen desarrollo vegetativo, con altos niveles de cobertura a antesis. No presentan síntomas visibles de estrés hídrico ni problemas sanitarios. En contraposición, los cultivos de girasol sembrados en los lotes más “tendidos o ganaderos” presentan síntomas visibles de estrés hídrico.

En la zona Sudoeste donde los suelos son someros, los cultivos sembrados en fechas de siembra tempranas están sufriendo síntomas de estrés hídrico de intensidad media. Los cultivos sembrados en fechas de siembra tardías y el girasol de segunda (i.e. sembrados desde mediados a fines de diciembre) presentan un buen porcentaje de emergencia.

En la zona Mar y Sierras, los lotes de girasol comenzaron a manifestar síntomas de estrés hídrico en preantesis debido a la escasa cantidad de precipitaciones que se produjo en esta zona durante los meses de octubre-diciembre. Esto produjo una serie de efectos sobre los cultivos (i.e. plantas de baja altura, perdida temprana del índice de área foliar por senescencia de las hojas, bajo porcentaje de cobertura de los cultivos a antesis, etc.)  que fueron más severos en aquellos lotes donde su profundidad específica es reducida, debido a la presencia de tosca. Los cultivos sembrados en octubre están en la etapa de floración. Mientras que los cultivos sembrados en noviembre todavía les restan de 5 a 10 días para comenzar el periodo de floración.

Los efectos del estrés hídrico sobre el rendimiento van a variar de acuerdo con el momento fenológico en el que se produce el estrés y de su duración. En los ambientes donde los cultivos tuvieron un buen desarrollo vegetativo hasta antesis y comenzaron a manifestar síntomas de estrés hídrico durante la floración (i.e. recuérdese que esta etapa fenológica forma parte del periodo crítico para la definición del rendimiento) se va a producir una merma en el número de granos llenos (i.e. principal componente del rendimiento) de proporciones variables dependiendo de la intensidad y duración del estrés.

Las lluvias previstas para esta semana podrían disminuir los efectos del estrés hídrico sobre este componente del rendimiento, si el periodo de antesis todavía no ha finalizado o ha finalizado recientemente. En los ambientes donde el estrés hídrico se inició durante la etapa vegetativa y persisten durante el periodo de floración la merma del rendimiento va a ser mayor que la prevista para los anteriores ambientes.

En este caso, y si la situación hídrica se revierte, es probable que el peso del grano también sea menor, debido al bajo índice de área foliar logrado por estos cultivos a antesis. En el caso de los cultivos que están en preantesis, si la situación hídrica se revierte, puede haber una cierta recuperación del crecimiento del índice de área foliar.

Las altas temperaturas que se produjeron en toda la zona pampeana durante los primeros días de enero también pueden afectar el rendimiento del cultivo de girasol en proporciones variables dependiendo del estado fenológico, los valores alcanzados por la temperatura y la duración de dicho evento (i.e. número de días con altas temperaturas). Las altas temperaturas (aprox. 40ºC) durante el periodo de floración pueden provocar pérdidas en la viabilidad de las flores. Como se mencionó previamente la magnitud de esta pérdida dependerá a la duración de esta condición, un único día con altas temperaturas produce una pérdida de una o dos filas de flores por capítulo, con una pérdida del 5 al 10% del rendimiento.

Si el problema persiste no solo se afectará la viabilidad de las flores abiertas en el momento del estrés sino también de aquellas que no hay completado su desarrollo. Por el contrario, si los cultivos de girasol ya se encuentran el periodo de llenado de grano, los efectos van a repercutir sobre el peso y concentración de aceite en el grano. Periodos breves de muy alta temperatura (>35ºC) durante algunas horas del día y por varios días consecutivos (6 o más días) puede interrumpir el período de llenado de grano reduciendo el peso y la concentración de aceite del grano. Mientras que la calidad del aceite (relación oleico/linoleico) se afecta marcadamente sólo cuando las altas temperaturas del capítulo se registran en una etapa tardía del período de llenado de granos.

En este contexto, el hecho de tener cultivos de girasol con capítulos que se inclinen después de finalizada la floración, va a disminuir los efectos depresores de las altas temperaturas sobre el peso y la concentración de aceite.

*Por la ingeniera agrónoma Mónica López Pereira (FAUBA/ASAGIR)

ASAGIR agradece a los ingenieros Juan Martín Salas Oyarzun (AACREA  Zona Oeste/ASAGIR), Luis Arias (Estudio Cazenave/ASAGIR), Gastón Therisod (Asesor CREA Deferrari), Agustín Bilbao (Asesor CREA Mar y Sierras) y al señor Enrique Moro (AAPRESID/ASAGIR)