Una guerra que tendría un impacto mundial en los mercados de granos

Un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania puede traer grandes consecuencias en los mercados del trigo, maíz y girasol

 

Por Pablo Adreani

Chicago se debate entre la evolución del clima en Sudamérica, la posición comprada alcista de los fondos y la firme demanda por soja en el mercado doméstico estadounidense. Además, a nivel más global, sigue de cerca el conflicto geopolítico y potencial invasión militar de Rusia a Ucrania.

Si bien el conflicto no sobrevuela el pit de Chicago, los operadores de granos mundiales ven con preocupación la escalada de este conflicto y su impacto en los mercados.

Esto último mereció un comentario del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, al afirmar que sería un desastre para Rusia si decide invadir Ucrania. Como analista agrego, sería una ruina para el mercado mundial de commodities agrícolas si ello sucediera.

Veamos el impacto que tienen los “osos” del Mar Negro en la producción y el comercio global.

Ucrania y Rusia forman parte del principal polo productor y exportador de granos y aceites del Mar Negro. En conjunto son los primeros exportadores mundiales de trigo, y en el caso del maíz son el cuarto exportador mundial. En el caso del girasol, Ucrania junto con Rusia son los primeros productores mundiales con una producción de 33 millones de toneladas, el 58% de la producción mundial estimada en 57,257 millones de toneladas.

En el caso de las exportaciones de aceite, entre ambos países exportan 10,450 millones de toneladas, equivalentes al 78% del comercio mundial estimado en 13,350 millones de toneladas.

Como podemos presumir, con cierta dosis de acierto, un conflicto bélico entre ambos países, tendrán un impacto inmediato sobre el mercado mundial de trigo, maíz y aceite de girasol.

Tal vez Chicago no sienta el impacto en un comienzo, pero las tardes globales harán sentir el impacto en los precios si este conflicto llegara a escalar.

En el plano doméstico estadounidense, la demanda de soja para su procesamiento dentro de ese mercado está marcando nuevos máximos. Durante diciembre, las industrias procesadoras de soja molieron cinco millones de toneladas, un aumento del 3,8% con respecto a las cifras del mes pasado, y un 1,8% por encima que un año atrás.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Procesadores de Semillas Oleaginosas de los Estados Unidos (Nopa), la molienda de diciembre supero el récord anterior alcanzado en octubre de 2020. Esta mayor presión de demanda doméstica estadounidense coincide con las estimaciones de menor producción de soja en Sudamérica.

Hasta finales de diciembre, Sudamérica sufría una de las sequias más devastadoras de toda la historia contemporánea. El núcleo productivo de soja integrado por los estados del sur de Brasil -Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul- todo Paraguay, Uruguay y el 50% de las zonas productoras de la Argentina, veían escurrir como agua entre los dedos, 20 millones de toneladas de Soja.

Esta es la pérdida total que se estima para la producción de soja sudamericana, si se considera la foto de hoy. La magnitud tendrá un fuerte impacto en los mercados durante el primer semestre de 2022.

El potencial aumento en la superficie de soja en Estados Unidos en la campaña 2022/23 no es suficiente para compensar la pérdida que ya sufrió Sudamérica. A manera de hipótesis, si los farmers aumentaran su superficie de siembra en un millón de hectáreas, implica un aumento de su producción de 3,5 millones de toneladas, apenas suficiente para compensar el 16% de las 21 millones de toneladas de soja ya perdidas en esta región del continente.

Este es el motivo por el cual Chicago puede llegar a tener cierta tendencia sostenida a firme, al menos para el primer semestre de 2022. Luego veremos cuál será la intención de siembra real en Estados Unidos y que impacto podrá tener en el mercado. Mientras tanto, las plazas se mantienen firmes. (AgroVoz)