Dos nuevas variedades de avena forrajera salen a la cancha

Sofía INTA y Elena INTA provienen de los programas de mejoramiento que se desarrollan en las Experimentales de Barrow y Bordenave. Se caracterizan por tener una buena producción de forraje y aptitud para pastoreo. Sofía es de ciclo intermedio mientras que Elena es de ciclo largo

 

Sofía INTA y Elena INTA son dos nuevas variedades de avena que se suman a la oferta de los cultivares ya existentes y provienen de los programas de mejoramiento de avena de INTA, que se desarrollan en la Estación Experimental de Bordenave y en la Chacra Experimental Integrada Barrow. El principal uso de estas nuevas variedades es forrajero, es decir se utiliza como pastoreo directo o reservas, ya sea como silaje, fardos o rollos y más recientemente como cultivo de cobertura.

Sofía INTA Y Elena INTA, que se agregan a la oferta compuesta por Paloma INTA, Elizabeth INTA, Bonaerense INTA Sureña, Bonaerense INTA Maná y Bonaerense INTA Aikén, se caracterizan por tener una buena producción de forraje y aptitud para pastoreo. Sofia es de ciclo intermedio mientras que Elena tiene un ciclo un más extenso.

Las avenas forrajeras se caracterizan por ser un interesante suplemento para el ganado, ya que tienen un alto contenido de fibra, proteína y de aceite. Sin embargo, para la alimentación humana también se pueden utilizar, ya sea para elaborar alimentos como avena arrollada, harina de avena, cereales, entre otros.

Si bien todas las variedades pueden responder a los diferentes usos en mayor o menor medida, algunas tienen mejor aptitud para algunos destinos. Es decir que, algunos cultivares por sus características se adaptan mejor la producción de pasto, de pasto y grano (doble propósito) o de grano de calidad industrial.

En la región de Tres Arroyos y la zona se presentan condiciones de suelo y clima aptos para su cultivo. Según el relevamiento realizado por la ingeniera agrónoma Lucrecia Manso y el ingeniero agrónomo Martín Zamora del Area de Cultivos de Invierno, en la campaña pasada se sembraron unas 100.000 hectáreas para uso forrajero en los cuatro partidos de influencia de la CEI Barrow.

Recomendaciones de manejo

Para lograr un buen cultivo es importante considerar algunos aspectos. El primero es conocer qué herbicidas han sido empleados en el cultivo antecesor y en el barbecho, teniendo en cuenta que hay algunos con mucha residualidad que podrían ocasionar trastornos en nuestro cultivo, como puede ser el lento crecimiento a muerte de plantas.

Se debe partir de una semilla de muy buena calidad, preferentemente certificada, con alta pureza y porcentaje de germinación lo que va a permitir lograr muchas plantas y un crecimiento vigoroso. Este punto es importante ya que la oferta de cultivares es variada, y muchas veces hay mezcla de semillas o no se tiene la certeza de que cultivar se está comprando.

Un cultivo bien implantado puede tolerar mejor ataques tempranos de plagas y enfermedades y competir mejor con las malezas por nutrientes, luz y agua.

Elección de variedades

En relación a la elección de la variedad, se debe tener en cuenta: el rendimiento, el comportamiento a enfermedades (principalmente roya de la hoja y bacteriosis) y la distribución del forraje durante el ciclo productivo y el rebrote.

En cuanto a la distribución del forraje hay cultivares que brindan casi toda su producción en el primer aprovechamiento, por ejemplo la variedad U15, que en un ensayo con tres cortes produjo más del 70% en el primero; por el contrario Paloma sólo brindó el 17%, Aikén el 24% y Elizabet, Maná y Sureña aproximadamente un 30% del total.

Sofía INTA y Elena INTA son nuevos materiales, de buena producción de forraje y con muy buen comportamiento a roya de la hoja

Además es importante el curado de la semilla antes de la siembra, que es el primer paso para obtener una buena condición de plantas en el cultivo que se va a implantar. Permite eliminar los patógenos y prevenir las posibles enfermedades que provengan del suelo y según el terápico a emplear, aquellos que pueden estar en la semilla.

Para todo lo mencionado anteriormente es necesario que el productor cuente con un asesoramiento profesional, ya que no todos los cura semillas controlan a todos los patógenos y no todos los productos están aprobados para todos los cultivos.

Fertilización

Siguiendo esta línea, es importante realizar una fertilización con fósforo, en función del análisis de suelo y del mismo modo fertilizar con nitrógeno, como así también controlar malezas de hoja ancha, ya que para las gramíneas no se pueden usar herbicidas en el cultivo de avena.

También se aconseja que cada productor pueda plantearse con anterioridad la densidad de siembra. Por ejemplo, lograr unos 250 semillas por metro cuadrado, esto será dependiendo de la variedad y la calidad de la semilla, pero pueden representar unos 80 a 120 kilos por hectárea.

Otro consejo a tener en cuenta es escalonar la fecha de siembra, para evitar que haya momentos de sobre oferta y otros donde la producción del verdeo no alcanza para satisfacer la demanda.

En Tres Arroyos y la zona la avena para forraje se siembra desde mediados o fines de febrero a mediados de marzo. En términos generales, en una siembra de primeros días de marzo el primer pastoreo demora unos 65 días dependiendo de la variedad y de las condiciones ambientales, mientras que una de mediados de abril extiende la fecha al primer aprovechamiento a 110 días.

Esto condicionará el número de pastoreos y  la producción total de forraje. En siembras de principio de febrero y con cultivares de rápido inicio es posible disponer de forraje a los 40 a 45 días.

Por estas razones, se recomienda emplear más de una variedad. Por lo cual se pueden encadenar las siembras de una avena de lento crecimiento inicial con otra de rápido crecimiento. Si se piensa realizar cosecha de grano o confeccionar rollos es conveniente realizar una siembra con ese solo fin, lo que permitirá obtener en menos hectáreas mejores resultados.

Para tener en cuenta

Además, a la hora de la elección del cultivar, no sólo se debe pensar en el rendimiento total de forraje, sino que hay que estar atentos a cómo será la distribución, la calidad del forraje, el hábito de crecimiento, la capacidad de rebrote y tolerancia a plagas, heladas y enfermedades.

Las enfermedades foliares como la roya de la hoja así como la roya del tallo afectan el rendimiento y calidad del forraje. Si bien la intensidad del ataque está ligada a la susceptibilidad varietal, las condiciones ambientales pueden aumentar la severidad del daño producido. Las royas son patógenos que tienen la capacidad de cambiar rápidamente y de afectar así a materiales que en principio eran resistentes a las mismas.

Características

Sofía INTA y Elena INTA son nuevos materiales, de buena producción de forraje y con muy buen comportamiento a roya de la hoja. En cambio, Elizabeth INTA y Paloma INTA son variedades de muy buena producción de forraje, con una distribución equilibrada en el período productivo y que fueron resistentes a la roya de la hoja al momento de comenzar su difusión, pero ya dejaron de serlo.

Bonaerense INTA Maná, Bonaerense INTA Aikén y Bonaerense INTA Sureña han perdido también su buen comportamiento a las royas. Las tres son de rápida entrega de forraje, en siembras muy tempranas tienden a encañar precozmente, por lo que exigen un manejo un poco más intensivo. Sin embargo, son excelentes para la confección de reservas, generando muchos kilos de materia seca de alta calidad.

Todas estas variedades son comercializadas por empresas que poseen la licencia para tal fin. De este modo, Produsem vende Paloma INTA; Azcue y Castro a Elizabeth INTA; Bayá Casal a INTA y Elena INTA; Buck Semillas se encarga de Bonaerense INTA Maná y Bonaerense INTA; y Aikén y la Asociación Cooperadora de la Chacra Experimental de Barrow a Bonaerense INTA Sureña.