En Cascallares, los chicos las vacaciones las disfrutan a lo grande

Con el único requisito de portarse bien, los chicos de entre 6 y 15 años pueden participar de la colonia por la mañana y de la “pileta escuela” por la tarde en el complejo de la cooperativa. La entidad corre con todos los gastos, que incluyen además del personal, una colación y la merienda para los casi 100 chicos que se anotaron. Además de brindarles un lugar de esparcimiento, el objetivo es darles contención e inculcarles la importancia de compartir. “No hemos tenido ni un solo problema de conducta”, destacan los profesores a cargo

 

Si algo le faltaba al complejo recreativo de la Cooperativa de Cascallares para parecerse a un oasis en el medio del tranquilo pueblo era la vida que sólo le pueden dar los chicos. Son casi 100 los que aceptaron con gusto la invitación hecha a fines de diciembre desde la “coope” para formar parte de la colonia por la mañana y de la “Pileta y Escuela” por la tarde. Y la imagen diaria del predio hoy impacta aún más luego de tanta pandemia y tanto aislamiento.

La pileta, el espacioso parque, la cancha de paddle, el quincho, los prolijos baños, la siempre dispuesta Tomasa para transformarse en una madre sustituta ante alguna “nana”; Silvio y su trabajo en el mantenimiento; los profes Gustavo Rey y Alejandro Perotti para invitar a jugar y también marcar las reglas de comportamiento. Y la cooperativa dueña de casa que pone a disposición los recursos necesarios. El combo cierra perfecto.

La moneda de cambio pedida desde la entidad para participar de la propuesta era la buena conducta. Y a una semana de terminar el programa los chicos están todos al día, ninguno tiene deuda. Una clara señal de que están a gusto y de que el trabajo de los profes ha sido exitoso.

Vacaciones para todos

La idea brotó desde la gerencia ya bien entrado diciembre y tras un intenso trabajo tomó forma. El lunes 3 de enero se puso en marcha la colonia y la Pileta y Escuela y la respuesta no pudo ser mejor: en la primera semana la matrícula trepó a 93 chicos. Después de la ola de calor de enero bajó un poco presencia para estabilizarse luego en un promedio diario de poco más de 50 asistentes.

“La colonia es de 9 a 12 horas, y para chicos de 6 a 11 años; la pileta escuela, es de 15 a 19 horas y las edades van de 6 a 15 años. Para los dos turnos la idea es la misma: que vengan a divertirse, a pasarla bien, sin propuestas rígidas, pero respetando las pautas de comportamiento. Y las actividades surgen de nosotros y también de ellos. La idea es que tengan un espacio para divertirse y para crear”, explica Gustavo, el profesor de educación física que está a cargo de la movida.

“Tratamos de que ellos la pasen bien y que nosotros no tengamos que estar renegando. Y con pautas que pusimos cuando empezamos, qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no, nos ha ido muy bien. Ellos y nosotros estamos muy contentos”, cuenta este indiorricense que vive en Cascallares desde hace varios años.

Con experiencia en la docencia y en comandar actividades con chicos (durante el año trabaja en las escuelas de Marisol, Oriente y Copetonas), Gustavo destaca que las instalaciones puestas a disposición por la cooperativa son parte fundamental del éxito del proyecto. “Este complejo es impecable, tenemos todo para que los chicos la pasen bien. La pileta es amplia, el parque es enorme y podemos armar canchas de vóley, de fútbol, de fútbol tenis, más la de paddle. Y si el clima no acompaña nos metemos en el quincho a hacer actividades”.

Como complemento de las instalaciones, la cooperativa se encarga de que no les falte nada a los chicos para que la estadía diaria sea de lo mejor. A media mañana se les ofrece una colación, compuesta por galletitas o barritas de cereal, fruta y jugo; el menú se repite a la hora de la merienda. Al borde de la pileta se puede ver además varios pares de pata de rana y flotadores para las actividades en el agua.

Además de los profes Gustavo y Alejandro (está sólo por la mañana), el equipo de trabajo lo completan Vanina y Tomasa, a cargo de los baños y de ayudar en el cuidado de los chicos  y de Silvio, un todo terreno a la hora del mantenimiento.

Remera y campamento

Otro síntoma de que los chicos la pasan bien y están identificados con la colonia y la cooperativa, fue la aceptación que tuvieron las remeras que les entregaron días pasados. “Se les pidió el talle y se les dio una a cada uno. Algunos chicos les pidieron a las madres que les hagan poner sus nombres atrás. Además de venir con la remera a la pileta, después andan por todos lados, no se la sacan, y eso está buenísimo porque se nota que están identificados con todo esto”, cuenta Gustavo con satisfacción.

El último martes, aprovechando que el pronóstico avisaba que se venía una noche calurosa, se organizó el campamento, una especie de cierre, pese a que la actividad concluirá recién el próximo viernes. “Salió todo espectacular, hicimos hamburguesas, comieron helado de postre y organizamos juegos nocturnos. Además, se pudieron meter a la pileta de noche, que era lo que más querían”, dice. El desayuno fue a pura factura y chocolatada, para recuperar fuerzas y cumplir con las actividades de la colonia hasta el mediodía.

Esta semana se realizará el campamento para los más grandes, que si bien son menos, disfrutan tanto como los más chicos.

“Es muy lindo lo que se ha logrado. La idea era, además de la recreación, ofrecerles a los chicos una forma de contención, de generarles una actividad al aire libre y que estén cuidados. Así, aprenden a compartir, sociabilizan, y la cooperativa les ofrece a todos los mismo, no hay diferencia, y todo el material es de primera”, explica Alejandro Albertsen, presidente de la entidad.

“El movimiento cooperativo y nuestra cooperativa en particular siempre se ha preocupado por el bienestar de la comunidad. Este es un ejemplo más”, agrega.

“Con todo este aporte, la cooperativa ha logrado que estos chicos tengan una lindas vacaciones”, aporta Gustavo. Y eso no tiene precio.