Trigo: en la región mandan los ciclos largos

A días del comienzo de la nueva campaña triguera, el ingeniero Francisco Di Pane de la Chacra Experimental Integrada Barrow repasa la estadística de los últimos 15 años que marca la preferencia del productor por los materiales de siembra temprana. Las razones de la elección

 

Es habitual que el ingeniero Francisco Di Pane, genetista de la Chacra Experimental Integrada Barrow dé a conocer a partir de febrero de cada año los resultados de la Red de Ensayos Territoriales (RET) de trigo, datos que se transforman en una herramienta de suma utilidad para la toma de decisiones de los productores de la región a la hora de decidir qué variedad sembrar. Y una característica que queda expuesta en el relevamiento de los datos es la elección mayoritaria a lo largo de los años de los ciclos largos en la región.

“Los datos que nos va dejando la RET con el paso de los años es la tendencia que tiene el productor por utilizar variedades de ciclo largo. Y tiene toda la razón en hacerlo. Los ciclos largos en años buenos rinden muy parecido a los cortos, mientras que en los años malos responden mejor”, explica Di Pane.

Relevadas las últimas 15 campañas en un suelo con la tosca a 60 centímetros, los números son contundentes: en 11 de ellas los ciclos largos (siembra del 10 de junio) rindieron más que los ciclos cortos (siembra del 10 de agosto)

“Los resultados empíricos se demuestran en la tradición del productor de sembrar ciclos largos. Hemos comprobado que los ciclos largos a través de 20 años son mucho más estables y mucho más productivos que los ciclos cortos”, indica el ingeniero.

“Hemos analizado la RET, poniendo el foco en ciclos largos contra ciclos cortos, y hemos comprobado que cuando los años vienen bien, con buenas lluvias en octubre y noviembre, no hay diferencias en potenciales y en resultados finales. Pero sí los hay cuando las condiciones no son óptimas o desfavorables. Los ciclos largos tienen ese poder de tolerar más el estrés y son mucho más productivos”, concluye.

Y la campaña 2021/22 fue un claro exponente de esa fortaleza. “Las dos primeras épocas de la RET estuvieron en 4.500 kilos de promedio, y los ciclos cortos en 3.000, un 66% de lo que rindió un ciclo largo. Es mucho para los márgenes brutos”, analiza.

De modo que, si no tienen diferencia de potencial de rendimiento en óptimas condiciones, y los ciclos largos se defienden en situaciones de estrés, “siempre es más conveniente elegirlos porque ante cualquier contingencia es más estable. Eso es lo que veo en los 20 años de ensayo y lo que el productor de la región hace desde hace 80”, finaliza Di Pane.

Para ver los resultados de todas las parcelas de la RET de Trigo Pan de la CEI Barrow clickeá acá.