El costo del flete marítimo promedio aumentó más de un 63% respecto a 2021

La cadena agroindustrial argentina enfrenta un sobrecosto de u$s 1.850 millones por embarcar soja, maíz y sus derivados en la campaña 2022/23. Es el resultado de las tensiones en las cadenas globales de suministro y el aumento en los costos de los fletes. Así surge de un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario

 

Desde el año 2020 hasta aquí, se sucedieron turbulencias en las cadenas globales de abastecimiento que derivaron en una impresionante suba de costos de abastecimiento de bienes y servicios claves, incluyendo energía, fertilizantes, metales, alimentos, entre otros. La pandemia de COVID primero, la reactivación de la demanda global que se anticipó al acomodamiento de la capacidad de carga de los fletes marítimos, la guerra entre Rusia y Ucrania y la más reciente paralización de actividades en ciudades claves de China como respuesta a su política de COVID-cero generaron enormes congestiones en los principales puertos del mundo, aumento de los costos de fletes marítimos, cuellos de botella y faltantes de productos en todo el mundo.

Todo lo anterior impacta de lleno sobre el agro argentino, vía un mayor costo para exportar. Actualmente, el costo del flete en un buque tipo Handysize desde el Up-River hasta los principales destinos está cerca de los máximos que ocurrieron en la víspera del conflicto entre Rusia y Ucrania. Los costos de flete en un Buque tipo Panamax están prácticamente en máximos de los últimos dos años, así lo afirma el último informe de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos.

Son varias las razones que explican esta situación.

– La falta de contenedores que hay desde que comenzó la pandemia de Covid-19.

– La reciente paralización de los puertos de China frente a la política de “tolerancia cero” de ese país hacia el virus.

– Una demanda latente que explotó antes de lo previsto y superó la capacidad máxima de carga de los fletes internacionales.

– La Guerra entre Rusia y Ucrania con sus consecuentes turbulencias en mercados de insumos clave (energía, metales, fertilizantes, commodities agrícolas).

Debe notarse que el aumento en los fletes marítimos tiene un particular impacto en Argentina por su lejanía de los principales centros de consumo. Enviar un buque desde los puertos rosarinos hacia China requiere seis días más que lo necesario desde los puertos del Golfo de México y más del doble que desde los puertos de la costa oeste norteamericana; mientras que enviar granos al principal puerto europeo conlleva tres días más que desde Brasil y cinco más que desde Estados Unidos.

Así, comparando con otros países competidores, se aprecia que, tanto para Asia como para Europa, el costo en dólares por tonelada es más elevado para los puertos de la región que para el resto. Es u$s 10/t más caro enviar a desde puertos argentinos a Europa que desde el puerto de Santos y los del Golfo; y u$s 8/t más caro enviar a Asia que desde Brasil, aunque en este caso la diferencia con los puertos del Golfo estadounidense no es tan marcada. Además, si bien es más costoso enviar granos desde el Golfo de México hacia África que hacerlo desde puertos argentinos, desde estos últimos es u$s 10/t más costosos que los envíos desde puertos de Brasil.

Si comparamos con la situación de hace un año, tenemos que el costo del flete promedio ponderado por la distribución de los destinos de los últimos cuatro años, el costo de cada tonelada embarcada es de casi u$s 68/t, cuando el año pasado apenas superaba los u$s 41. Es decir, se incrementó en más de un 63%.

Por eso, si tomamos lo que se proyecta exportar este año de la cosecha gruesa (tanto en granos como en derivados) a distintas regiones del planeta, el costo total de embarcar la mercadería a estos destinos alcanzaría casi u$s 4.800 millones en caso de que el costo del flete marítimo se sostenga en los valores presentes y no se normalice el flujo de buques de carga. Si el costo de los fletes se hubiera mantenido en los valores que se registraban hace un año (que, cabe mencionar, ya eran elevados por las disrupciones logísticas que había impuesto la pandemia), el costo de exportar estos productos hubiera sido de aproximadamente u$s 2.900 millones.

Es decir que, en el actual contexto de desbalances en las cadenas globales de suministro y suba de costos de los fletes, exportar soja, maíz y sus derivados desde Argentina supone un sobrecosto de nada menos que u$s 1.850 millones versus lo que hubiera costado hace un año.

BCR