La siembra directa despidió a uno de sus padres

Falleció el último viernes el chileno Carlos Crovetto, un visionario que desde muy temprano cambió el manejo de sus suelos y dejó grandes enseñanzas.  Su campo, el “Chequén”, se transformó en una suerte de “centro de experimentación y mejora” y de “aula abierta” para todos aquellos productores del mundo interesados en evolucionar

 

Por Roberto A. Peiretti

El viernes, a los 89 años, falleció Carlos Crovetto Lamarca. Había nacido en la ciudad de Concepción, Chile, haciéndose cargo desde temprana edad del fundo familiar llamado “Chequén”, ubicado en las cercanías de su localidad natal.

Tan temprano como durante la década del 50, él reconoció que las labranzas eran la principal causa de erosión y degradación de los suelos.

Sin pérdida de tiempo, cambió radicalmente el manejo de sus suelos y el modelo de producción dejando de labrar. Implantó bosques forestales en los sectores más limitados de su predio y praderas permanentes para ganadería en el resto.

A partir de ese momento, se concentró en hacer producir a sus suelos manteniéndolos cubiertos y sin labrarlos nunca más. Posteriormente, durante, la década del setenta, comenzó a producir granos bajo siembra directa manteniendo todos los rastrojos sobre el suelo.

Desde entonces dedicó todos sus esfuerzos a mejorar permanentemente el sistema de siembra directa logrando holgadamente este propósito. Su campo, el “Chequén”, se transformó en una suerte de “centro de experimentación y mejora” y de “aula abierta” para todos aquellos productores del mundo interesados en mejorar el manejo de sus suelos a través del abandono de las labranzas y la adopción del nuevo paradigma agrícola basado en el sistema de siembra directa.

Recibió en su campo, y compartió libre y generosamente sus ideas, conocimientos y experiencias con una innumerable cantidad de productores de todo el mundo entre los cuales he tenido la fortuna de haber podido estar muchos años atrás.

También dedicó grandes esfuerzos a viajar incansablemente por el mundo para participar en diversas actividades de intercambio difundiendo sus ideas y experiencias con gran pasión y con la convicción que caracterizaron su indudable liderazgo al momento de transmitir sus ideas experiencias, logros y convicciones. Escribió gran cantidad de artículos técnicos y de difusión y publicó tres libros describiendo sus conocimientos y documentando sus experiencias.

Fue un innovador nato, desarrollador y promotor incansable del nuevo paradigma agrícola basado en el abandono de las labranzas y en la implementación y adopción del sistema de siembra directa como nuevo y superador modelo agro-productivo.

Nuevo modelo

Por primera vez en la historia de la evolución de la agricultura, este nuevo modelo mostraba el camino hacia la consecución simultánea de una mayor productividad y rentabilidad conseguidas ahora dentro de un marco de sustentabilidad y aún de mejoramiento de los suelos y demás recursos involucrados en el proceso agro-productivo.

Su pérdida deja un vacío irreparable y genera un hondo pesar en toda la comunidad agropecuaria de muchas partes del mundo donde él había llegado con su mensaje transformador y evolutivo, lleno de humanidad y pasión ilimitada por el cuidado y mejoramiento de los suelos.

Sin lugar a dudas, su vida y accionar también dejan marcada una huella imborrable en el proceso histórico de evolución y mejora del sistema agro-productivo mundial. La comunidad agrícola del mundo lo va a extrañar como se extraña a los pioneros y líderes genuinos que abandonan este mundo. Hasta siempre queridísimo amigo y colega Carlos.

 El autor es productor agropecuario y director de Global Farmer Network. Miembro fundador de Aapresid. Columna publicada en La Nación