Para levantar la cabeza

Gonzalo Rodera, ingeniero agrónomo de la Cooperativa Agraria, explicó que “en cebada, en términos generales los sembrados bien tempranos de principios de junio o antes tuvieron el mejor rendimiento, en algunos casos excepcionales. Son los que más agua recibieron durante todo el invierno y no los afectó tanto la disminución de lluvias que hubo en septiembre, octubre y noviembre”. Puntualizó que “hubo rindes pico de 7000 y hasta 8000 kilos”.

Argumentó que “una vez que se fue retrasando la siembra, se observa una diferencia importante. Los rindes fueron normales, pero no excelentes”.

En su descripción, sostuvo que “la zona que mejor anduvo fue Bellocq, Orense hasta El Carretero, Ochandio, San Mayol, coincidiendo con las lluvias que tuvieron, tanto en cebada, trigo como en avena”.

En cambio, hacia “Lin Calel, Copetonas, Oriente, Dorrego, Aparicio, es la zona más complicada. Si bien los sembrados tempranos tuvieron un mejor rendimiento que los tardíos, no fueron gran cosa, mientras que los tardíos en este caso sí contaron un mal resultado”.

En tanto, agregó que “para el lado de Indio Rico, De la Garma, la cosecha no anduvo tan mal. Es la situación intermedia”.

En calidad, señaló que “los rindes cuando fueron muy altos, alguno se quedó corto de proteína. Los calibres resultaron buenos, la proteína un poquito más baja. En zonas con menos rendimientos, la proteína estuvo bien y los calibres bajaron un poco”.

Puntualizó que “en trigos que los materiales franceses cuando rinden mucho se cae bastante el peso hectolítrico”.

Definió a la cosecha como “normal, haciendo un promedio. Cuando comenzó decías qué cosechón, fue por haber tenido un mes de noviembre bastante fresco, con un llenado de granos espectacular”.

El productor “venía muy castigado de la campaña pasada, con zonas que estuvieron complicadas. Esta cosecha permitió levantar la cabeza, no en la totalidad de los campos se acomodaron del todo, sí por supuesto los que tuvieron rindes de 7000 kilos”.

El mismo modo, Gonzalo Rodera consideró que “la devaluación ayudó, pero los commodities todavía están bajos y los insumos tienen un costo elevado. En febrero o marzo habrá un parámetro más claro”.

En cuanto a la siembra de gruesa, dijo que “hay que hacer un relevamiento después de estos vientos y calores. El girasol lo ideal es que llueva antes de que salga la flor, por ahora lo veo bien. En maíz, si bien venía bárbaro, algunos están en floración y los puede afectar con un desacople de polinización, seguramente están aguantando por las lluvias de principio de mes”.

Mencionó que “los lotes con siembra realizada a fines de noviembre o principios de diciembre, en los que se busca evitar inconvenientes por la escasa lluvia que habitualmente caracteriza a enero, pueden esperar tranquilamente”.

Finalmente, manifestó que “la ganadería recompuso pasturas, se esperaba algún agua para lo que es verdeo, se empiezan a sembrar entre febrero y marzo. Los sorgos no se pudieron sembrar temprano porque no llovía, están en su mayoría bastante chicos”.

Compartí esta noticia en: