La Patagonia bajo nieve en primera persona

Un temporal, con intensas nevadas, cuya intensidad es equivalente al registrado en 1995, afecta a las empresas pecuarias del CREA Santa Cruz. Testimonios de protagonistas que enfrentan un severo desastre climático

Por CREA Región Patagonia

Un desastre climático -cuya magnitud es equivalente al registrado en 1995- afecta a las empresas pecuarias del CREA Santa Cruz (Región CREA Patagonia), con el agravante de que no existen perspectivas de una mejora en lo inmediato. Este año, el invierno arrancó muy temprano, con grandes nevadas que comenzaron hacia fines de mayo y se fueron acumulando en tandas sucesivas que, en algunas zonas, llegaron a generar más de 80 centímetros de nieve. Las bajísimas temperaturas también complican el panorama.

“Además de los problemas de intransitabilidad, las nevadas también interrumpen las comunicaciones porque tapan las pantallas solares que permiten la conectividad; mi hijo se va al campo para atender a los animales y puedo estar tres días sin saber nada sobre él”, comenta Alejandra Suárez del Solar, presidente del CREA Santa Cruz.

La meta, en todos los casos, es reducir al mínimo las mortandades de la hacienda tanto ovina como vacuna. Todas las empresas cuentan con provisiones forrajeras para esta época del año –con fardos y balanceados diseñados especialmente para condiciones invernales–, pero el gran desafío es poder alcanzar el lugar donde se encuentran con caminos bloqueados por la nieve.

“En nuestro caso, tenemos la suerte de contar con un sector al cual es posible acceder para llevarle alimento a los animales, pero las dificultades son enormes porque con tanta nieve hemos tardado, por ejemplo, más de tres horas para recorrer apenas unos 2500 metros”, apunta Alejandra.

Sin embargo, de los 11 integrantes del CREA Santa Cruz, seis se encuentran en una situación grave porque no es factible llegar hasta los animales con vehículos convencionales.

“En el casco de la Estancia Rupai Pacha, desde que comenzó a nevar, cayeron más de 97 centímetros de nieve; actualmente tenemos 45 centímetros, pero no porque haya deshelado, sino porque las sucesivas capas de nieve se fueron apretando”, comenta Pablo Sturzenbaum.

Un equipo especial de la Administración Nacional de Vialidad de la provincia logró, con mucho esfuerzo, abrir algunas rutas para poder llevar alimento a los animales, pero nuevas tormentas de nieve volvieron a taponarlas.

“Estamos ofreciendo raciones que están en un nivel del orden del 50% de la ración de mantenimiento de la hacienda ovina, pero es lo único que podemos llevar en las actuales circunstancias”, explica Pablo.

En la Estancia “Tapera” de la familia Ilarragorri, ubicada a unos 180 kilómetros de Río Gallegos, cerca de Fuentes del Coyle, actualmente cuentan –dependiendo de la zona– con 50 a 70 centímetros de nieve.

“Este año, por suerte, tenemos la ventaja de que, a diferencia de lo que ocurrió en 1995, las ovejas quedaron arriba de la nieve en sectores en los cuales los tenemos identificados para alcanzarles alimentos”, señala Mariano Ilarragorri.

Gracias al Ejército, que abrió caminos con tanques blindados, fue posible proveer de recursos a los animales y así intentar que la mayor parte sobrevivan al desastre climático.

“En eventos dramáticos como éstos es muy destacable la solidaridad de colegas y el compromiso de los empleados rurales, quienes le ponen pecho y alma para seguir adelante a pesar de todas las dificultades”, remarca Mariano.

Esta semana la Legislatura de Santa Cruz, en el marco de una sesión extraordinaria, declaró el Estado de Emergencia Climática en todo el territorio provincial.

En tanto, tras la llegada de una carga de insumos enviadas desde el gobierno nacional a Santa Cruz en un avión Hércules, se inició la distribución de alimentos y leña en diferentes localidades de la provincia.

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